Hipnos y Tánatos
Hubo un instante del destino donde el universo volvió a sentir,
nació la esencia perdida que incita al sueño a volar y al alma a sonreír...
después de haber caído la última lagrima el corazón respiró,
al recordar infinitamente la gracia con la que el sueño venció a la muerte,
a través de los ojos enamorados que cuentan chistes imposibles y eternos,
en la inmensidad insondable de unas bocas que juntan destinos,
por medio de besos y palabras, que se abrazan en la tierra del nunca olvido...
La libertad de ver como sus ojos me miraban en la distancia donde no existe el adiós para siempre
a pesar de la mortal condición humana,
me permitió entender que haber vivido el calor de sus sentimientos y la calidez de su amor
me sanó,
fue el más profundo secreto que me enseñó el poder de Dios en nuestro silencio,
y también la magia oculta que tiene la tierra y el tiempo...
¡Te amo, dulce mujer que sigo queriendo!
¡MAGIA!

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