Por fin me di cuenta
Que no sabía escribir mientras imaginaba y murmuraba, hasta que la pena y el deseo me introdujeron en una lectura más detallada, constante y sensible, donde podía ver más allá de la palabra misma las múltiples melodías que flotaban en el silencio cómplice de mi conciencia y la obra, de la memoria entrelazada que viajaba por medio de variadas formas y caminos, era interesante predecir, analizar, criticar, sentir, recordar, olvidar lo que me iba pasando cada día en esa metamorfosis que significaba leer, vivir, amar...