Dimensión desconocida
Hay que nutrir todos los días
el fulgor de nuestra llama,
sintiendo la fuerza natural y divina
de los ojos que nos alegran,
la conciencia, el destino, los sueños, la vida..
Cantar la meditación con gritos suaves y poderosos,
encontrando el volumen ancestral, cósmico, sagrado
que indefinidamente nos va revelando el sentido universal de la historia,
resucitando desde el más allá ecos perdidos en la eterna gracia
donde el alma vuelve a la vida, donde la muerte siente y camina...
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