vamos a volar
Cada día que despierto en medio del insomnio me disgusta lo destructivo, perverso y contaminado que cada día está el lenguaje humano, estoy viviendo en una época donde nacen y nacen extraterrestres entre nosotros mismos, seres incapaces de sentir la vida y luchar por el amor de la raíz, todo el tiempo estamos vomitando dolor a través de acciones degradantes, absurdas y estúpidas.
Vivo en una época adoctrinante, te quieren convencer de creencias e ideologías que son metáforas de la mentira, vueltas realidad, vueltas ficción, he sido victima de la ignorancia hasta lo más profundo de la deshonra, me dejé llevar por sofismas abstractos demasiado metafísicos y al desconectarme perdí en gran medida el rumbo de mis caminos y sentidos, permitiendo que la otredad invadiera mi presente y gobernara mi búsqueda por la libertad.
Soy el resultado de toda la basura que crea la verdad, la fuerza insignificante y fabulosa de un sueño que no quiere morir ni regalarse nuevamente, por eso, todos los días intento descubrir ingenuamente la universalidad de mi horizonte, despertando la conciencia verdadera entorno a las múltiples conexiones de la vida y la muerte, reconociendo el poder que existe en la esencia cósmica que nos mueve en silencio, a través de sus hilos indefinibles en las dimensiones del tiempo y el espacio.
Descreo de todos los entes que nos obligan a morirnos antes de tiempo, incitándonos a un olvido fatal en donde no se ve la utopía susurrar ni la esperanza cantar, niego a todos los convencidos que quieren convencer, creo en el privilegio de la belleza que invoca un sueño compartido en el vaivén del dolor y para mí la mejor medicina comienza en el compartir amor, al cuidar una mente, un sueño, un recuerdo, una historia, un corazón, con las alas de una locura que nunca se cansa de volar.

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