El destierro y color de la esperanza en Jorge Enrique Adoum
“Me siento tan aislado que puedo palpar la distancia
entre mí y mi presencia”
Fernando Pessoa
Hablar del escritor Jorge Enrique Adoum resulta un ejercicio digno,
agradable y profundo con el mismo lenguaje y pensamiento, ya que Adoum fue un
escritor hecho de memoria, que, a través de su poesía, quiso reflejar muchos
instantes esenciales y reales de la vida, la realidad, la violencia, la amada,
la patria y la muerte misma, entre muchos otros temas más.
Una de sus grandes metáforas o símbolos metafóricos es el destierro,
viviendo él mismo un exilio en el año 1963 tras un golpe de Estado en Ecuador
por parte de las fuerzas militares, tomando el control del Estado el militar
Carlos Julio Arosemena, teniendo una postura contraria a los ideales
revolucionarios de Cuba y más autoritarismo ideológico[U1] .
Para Adoum este exilio significaría poéticamente la salida del mismo
paraíso, lo describe en un poema (cual) de la siguiente manera:
«Porque yo soy así,
aquel que se levanta a golpes, se desentierra, se pone el cuerpo que dejó en la
silla, la esperanza que ya no le servía sino como una mala dentadura, y sale,
más bien se saca, para ver cómo han ido los días de allá afuera, cómo sigue la
insolente estatua de los dictadores, casco arriba y casco abajo, animal de
baraja, poniéndose mala madre por su cuenta, mala hostia en el verano
enamorado, mala piedra en su rocío, su memoria apenas, a duras penas, crea que
se equivoca, que no tiene razón en su raíz».
Como se puede apreciar
es una poética de la existencia misma, el poeta nos describe en sus palabras de
forma crítica, tanto a nivel político como a nivel humano las muchas
sensaciones que se en América Latina, donde gobiernan las injusticias y
atrocidades, donde a pesar de tantos vejámenes aún no se pierde plenamente la
utopía, la esperanza; y su posición siempre de rechazo, de inconformidad, de
valentía, de encuentro y desencuentro al mismo tiempo, porque hay que reconocer
que su literatura tiene un tinte maldito, en donde no siempre se puede sentir
un buen resultado, Adoum es un ser inmenso en medio de la realidad que nos
duele y nos alienta.
“Adoum pone punto final a esa función poética tradicional
del halago de los sentidos, de la poesía somnífera o
acariciadora: es hora de
desandar lo andado, y convocar las sílabas en una danza
distinta, donde los vocablos se
resemantizan en un diálogo constante con el lector, ahora
galvanizado por sus descargas.
El espacio emocional se funde con el social, y el poeta,
francotirador obstinado, vuelca en
la página ese escepticismo colérico que tantos le han criticado”
El DESENTERRADO
Y
a través de caderas sucesivas, volcadas
Como
generaciones de campanas, el seco río
De
costumbres y ceniza continúa, arrastra
Flores
falsas, recuerdos, lágrimas usadas
Como
medallas y en cualquier hijo recomienza
Su
antepasado cementerio (pág. 249).
Vemos como interpreta
la sensación de destierro, en la mirada sugestiva del río, nada romanticona o
fantasiosa, una lectura inconforme, de angustia, de rabia, de memoria hecha trasgresión
a partir del tejido revolucionario de su belleza, con Adoum uno observa una
transfiguración ontológica de la sensibilidad, desde el papel desgarrador
presente en sus símbolos, en el color de su mirada y el sabor aterrador, vivo y
profundo de sus palabras.
“Igualmente,
Relato del extranjero ha de insistir en el trauma del destierro, la soledad
y
el desarraigo, en tanto el verso gira en
torno a la secreta alianza con la tierra, la
necesaria
cercanía de su útero y su mortaja. No obstante, esa lucha cotidiana por la
supervivencia halla en el verso, finalmente, la confirmación del estar vivo,
aunque sea a través de ese furioso pesimismo que tantas críticas le ha ganado a
Adoum”
Sus poemas si bien nos
despiertan en cuanto al mundo, al lenguaje, al amor, a la vida misma, también
nos inducen a un paisaje donde la naturaleza respira, vive y cumple una función
poética en el lector, rescatando lugares perdidos, olvidados, maltratados, si
bien gran parte de la poesía de Adoum es pesimista, no podría clasificarse solo
así, ya que es un pesimismo que nos revela, que dice las monstruosidades de
nuestra naturaleza, de la locura que implica convivir con el otro, con uno
mismo, ese juego maldito y eterno que implica ser, estar, ver, morir, renacer y
morir.
Siempre cada texto
tiene un mensaje, una crítica, un argumento compuesto de muchas
interpretaciones, lecturas, anhelos, aunque también es previsible un estilo
agresivo, transgresor, por ejemplo, veamos el siguiente fragmento de Sin
ambages:
-
“...en América Latina no se puede por
ahora escribir para el pueblo; en muchos casos no llegan a él ni siquiera los
medios de información (de dominación, diría alguien) de masas. (...) Para los campesinos
analfabetos casi en su totalidad y para los obreros alfabetizados que
prácticamente no leen por falta de costumbre o de apetencia de lectura o porque
no pueden pagar el precio de los libros, resultan exactamente iguales una
novela policial (...) o un volumen de cuentos fantásticos (...): porque no
existen” (J.E. Adoum, Sin ambages, ed. cit., pág. 107[U2] ).
Adoum es un escritor
que poco ha sido reconocido, pero que
jugó un papel muy importante desde su misma existencia, ya que representó en su
Literatura trasformaciones muy significativas de nuestra conciencia, en el modo
de entender y asumir la vida, en su Novela “entre Marx y una mujer desnuda”
permite recoger las diferentes voces que habitaban en ese entonces la sociedad,
desde el rol que cumplen los personajes y sus funciones individuales y
sociales, hasta la magia de poder tocar en los máas
hondo a una cultura inculta, aún dominada por instituciones erradas y
dogmáticas que les conviene la mentira, mucho más que la verdad, como lo es el cristianismo[U3] .
“El sujeto poético es como marioneta, fantoche, charlatán,
mísero en la oquedad
inmensa que habita,
tropezando con los otros como las bolas de billar que finalmente se
traga un rincón cualquiera. El destierro sigue siendo, con la
soledad y el desamor, eje de
la poesía de Adoum, y todo se resume en lo mismo: la mutilación
y el despojo, la carencia
que habla siempre, no de la pérdida del reino, sino de su
imposibilidad, pues no queda
ni siquiera nostalgia de lo vivido; sólo el alma desertizada por
la miseria y la melancolía”
entre tanto el poeta
fue para Adoum un símbolo y representación que dioó[U4]
voz a los desposeídos, que diariamente sufren las miserias de un poder manchado
por la guerra y el hambre, y en este sentido dignifica fuertemente la razón de
ser que tiene un intelectual o poeta en estos tiempos, ya que nunca se vendió a
la infamia por confort, siempre fue activamente defensor de los que no tienen
esperanza, de los sueños perdidos y necesarios, de la tierra, que diariamente
es dañada por los intereses que compra el capital y la inhumanidad.
“Después de 400 años de silencio dice trabajosamente,
como si las palabras abrieran paso a codazos a través de los siglos de frio y
de humo, no pudimos esperar más, no podemos seguir aguantando.”
(Entre
Marx y una mujer desnuda)
Bibliografía
MILLARES, S. (2011). Médula y sentido en la obra de Jorge
Enrique Adoum. mexico: UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO.

Comentarios
Publicar un comentario