Remolino de abismal soledad





 Fui el que ultrajo el error,

el que perdió la dignidad frente al amor y la libertad,

quién se resigno al dolor donde ya no vive el amor,

el que se suicidó en el corazón la esperanza de un mundo mejor.


He sido a quién lastimo el destino sin compasión,

con frivolidades de la razón,

soy el que soñó y sueña siempre con renacer y volver a creer, sentir,

quién por la tranquilidad de la conciencia ha optado por la música, el vino y el perdón.


Quiero seguir sintiendo el vicio de los que luchan con la imaginación,

seguir volando hacia el infinito de los besos corriendo hacia el calor,

conservando y sembrando flores en el jardín donde el universo sueña el amor,

y cuidar las caricias verdaderas del tiempo, el destino, la historia y el corazón.



Comentarios

Entradas populares de este blog

El Registro del Alma

El Desanclaje Final

El Mercader de Sion