Rosario









La carne nos alimenta las aflicciones,
Consiste realmente un rito interno oculto,
Sostener el equilibrio desde el infierno más bello,
Imaginar el invento eterno y hacer del pensamiento un fuego sin tiempo,
Morder la dulzura del muerto en el instante supremo,
Y fungir la esencia del hecho,
Hasta llegar a la irremediable locura
del dios llamado Eros.




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