Un día triste que floreció

Fuimos primavera en invierno, nuestros besos daban vida como soles a la tierra de nuestras almas, cantabamos la canción del viento con agua y fuego, reiamos de la ironica tragedia mortal con magica alegria, con fortuita y sublime belleza divina, hoy nos acompaña el abismo de la noche, interrumpiendo el suspiro con locura, hay algo que lucha y resiste en cada uno de todos nosotros, los de ahora, los de mañana, los de antes, de diversas maneras, entre recuerdos, entre fantasmas, entre sueños y caminos, todos se mezclan como si fuesen un mismo laberinto y el presente que solloza también siente, en medio de su sombra, la magia de tu boca, la sorpresa de tus ojos, la inclemencia del olvido que llora, sus estrellas, sus plantas, sus rios... Somos ahora ese verso que desgarra la eterna fuerza del destino.


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