Ya no volamos
En qué momento perdimos el deseo por volar?
muertos en el paisaje del misterio rondaban los fantasmas del ruidoso silencio, le cantaban sin palabras a las sombras que el humo dibujaba en el horizonte de la nada, soñando los entierros que aún debía soportar en su condición frágil, tierna y salvaje respecto al vomito esperanzador que supone la vida, se acababa lentamente el oxigeno que diariamente se encargaba de acumular en los segundos de la noche que suspiraba mientras buscaba comunicarse con las voces perdidas que habitan el misterio de los colores vivientes que habitan el secreto invisible de la fuerza natural.
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